2.9.06

Monococo





Hoy se murió mi gato consentido. Vivía pegado a la ventana coqueteando y hablándome a su manera gutural. Se murió de la tristeza de verse rechazado y atacado sistemáticamente por el resto de la comunidad gatuna al convertirse en adulto, y por lo tanto, en una amenaza para los atigrados reinantes. Se deprimió, dejó de comer y hoy, después de mucho sufrir, se quedó quietecito y frío, y nos dejó con nuestros humanos corazones arrugados y encogidos. Era hermoso y joven, mi mono-rosado.

No se trata de un bombardeo, ni del incendio de un bosque, ni ninguna otra tragedia de grandes proporciones. Pero una sola, pequeña muerte que transforma nuestro mundo, basta para hacernos sentir la fragilidad de la vida y abrazarnos a ella como si pudiéramos atrapar el pulso del tiempo.

suspiro

"Más conozco a los hombres, más quiero a mi gato"

2 comentarios:

ovidio dijo...

Lo siento mucho, Nobara.

anilatac dijo...

Gracias... (;_:)