24.5.07

Demasiado breve para un buen cuento

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí", cuento cortísimo de Augusto Monterroso, es una joya de 7 palabras, y no necesita más.

"For sale: baby shoes, never worn" de Hemingway, es su cuento más corto y celebrado. Como si fuera una fórmula infalible, los de la revista Wired convocaron a varios escritores -y hasta diseñadores gráficos- a que crearan cuentos de 6 palabras, y los decepcionantes resultados van desde titulares de noticias: "Three to Iraq. One came back." - Graeme Gibson, pasando por slogans publicitarios: "Don’t marry her. Buy a house" - Stephen R. Donaldson, hasta confesiones abiertas: "Please, this is everything, I swear" - Orson Scott Card.

Bien dijo Italo Calvino en sus Seis propuestas para el próximo milenio, (6 propuestas, no 6 palabras) que "todo lo que elegimos y apreciamos por ser leve no tarda en revelar su propio peso insostenible".
En esta vida donde lo bueno es demasiado corto para ser bueno, yo prefiero los cuentos generosos en palabras.

13.5.07

Pérdida sin tilde

Perder un amuleto, un vuelo, una llamada importante, una cita para el trabajo que iba a salvar la situación, un número de teléfono o el teléfono mismo, perderse uno de los extremos de una película, perderse de un evento anhelado por tener que hacer otra cosa, perder el tiempo leyendo textos como este, puede ser terrible. Pero lo único más terrible en la vida que perderla, es perder a quienes uno quiere.

Cada pérdida hiere el tiempo y por la herida brotan inesperadas sorpresas: el amuleto perdido es una liberación, el vuelo salva de algún encuentro desagradable, la llamada no era tan importante, la situación se salvaba por otro lado, de todos modos la llamada vendría, alguien puede contarle a uno lo que se perdió de la película, al evento no fué la persona anhelada, he leído cosas peores, etc. O sea que al final nada no es tan terrible. Excepto morirse. Pero peor aún que morirse, es perder a alguien que uno quiere, así no se haya muerto.